D esde hace más de 40 años, los mejores diseñadores de yates del mundo, navegantes de primer nivel y armadores apasionados se reúnen cada septiembre en la costa noreste de la isla italiana de Cerdeña. El motivo es la Maxi Yacht Rolex Cup. Un punto de referencia para la élite de la náutica, la competencia es un parámetro de innovación, rendimiento y destreza al más alto nivel. Organizada por el Yacht Club Costa Smeralda (YCCS), en conjunto con la International Maxi Association (IMA) y Rolex, esta regata de una semana exige una preparación minuciosa, un trabajo de equipo prácticamente impecable y una gran capacidad táctica. Con epicentro en el pintoresco puerto de Porto Cervo, la edición 2026 se disputará del 6 al 12 de septiembre. Paul Cayard, Testimonial de Rolex y reconocido navegante, regresa a la competencia a bordo del My Song, un ClubSwan 80 de 27,4 metros. Su vínculo con la Maxi Yacht Rolex Cup se remonta a la primera edición, en 1985, el mismo año en que la casa relojera suiza se convirtió en Title Sponsor. Como timonel del Il Moro di Venezia II, Cayard terminó segundo en la clasificación general y ganó tres regatas. «Desde que Rolex comenzó a apoyar la Maxi Yacht Rolex Cup hace más de 40 años, siempre ha sido el momento más importante del año, cuando uno pone todo su trabajo sobre la mesa. Fue compitiendo en eventos como este que adquirí las habilidades y herramientas de mi profesión. Aprendí a gestionar equipos, desarrollar estrategias, pensar en la preparación del barco, así como en el ajuste de las velas y otros equipos a gran escala. Es un privilegio haber sido parte de los comienzos mismos de esta alianza tan significativa». Ya ampliamente reconocido en su país, Estados Unidos, Cayard saltó a la escena internacional, en parte, gracias a su participación en la regata más importante del circuito internacional de Maxis. A lo largo de una carrera llena de logros, compitió en la Admiral’s Cup, la America’s Cup y la Whitbread Round the World Race, que ganó en su primer intento. Haber sumado los títulos mundiales de Star y Etchells a su brillante lista de reconocimientos durante los últimos 12 meses demuestra que Cayard continúa perfeccionando su oficio más de cuatro décadas después.
Una flota de 50 yates complejos y extraordinariamente potentes suele competir en la Maxi Yacht Rolex Cup, con todas las embarcaciones inscriptas superando los 18,29 metros (60 pies) de eslora. La regata representa una de las asociaciones más duraderas de Rolex dentro de una presencia global en el deporte que se extiende por casi 70 años. Las relaciones de larga data tanto con el YCCS como con la IMA reflejan la fortaleza de una visión compartida de la excelencia, así como el deseo de preservar el patrimonio e impulsar el desarrollo. La trayectoria de Cayard en la vela demuestra esa misma filosofía fundamental, y reconoce rápidamente los beneficios de esta alianza tripartita: «Rolex se ha asociado con algunas de las instituciones más influyentes de nuestro deporte. Estas organizaciones son el espacio en el que se concentra y se transmite a la próxima generación gran parte de la pasión y la experiencia. Su respaldo es extremadamente valioso».
El atractivo perdurable de la Maxi Yacht Rolex Cup está impulsado por el eterno deseo humano de alcanzar objetivos, tanto a nivel individual como dentro de un equipo. Detrás de cada yate que compite hay un grupo dedicado y especializado integrado por un armador, un diseñador, constructores navales, ingenieros, veleros y navegantes experimentados. Unidos por el compromiso con los más altos estándares, deben trabajar como un solo equipo desde las primeras etapas del desarrollo de un yate, para garantizar que sea adecuado para su propósito, incorporar los últimos avances en conceptos y tecnología, y estar preparados para rendir al máximo en uno de los eventos más prestigiosos de la vela.
Entre las embarcaciones inscriptas este año se encuentran varios ganadores de ediciones anteriores: el Django 7X, de 21,4 metros, una máquina de competición sin concesiones que ganó su clase en su debut en 2025; el Galateia, ganador en tres oportunidades, un crucero de lujo de 30,48 metros, liviano y de alto rendimiento; el H20, un cruiser/racer de 23,80 metros que acumula la notable cifra de siete victorias de clase; y el Leopard 3, un Maxi de 30,48 metros que se quedó con el primer puesto en 2024, pese a haber sido botado en 2007, una prueba tanto de una actualización constante e impecable como de la destreza de su tripulación. Cayard considera que las aguas de la Costa Smeralda son una verdadera pista de Gran Premio que ofrece un desafío a la altura de todos los participantes: «La Maxi Yacht Rolex Cup siempre ha sido el escenario perfecto para un campeonato de los yates de regata más grandes del mundo. La presencia de Rolex, el prestigio de Porto Cervo y el desafío de los recorridos que atraviesan el archipiélago de La Maddalena no han cambiado. Puede haber mucho viento, el agua es hermosa y es un lugar espectacular para estar. Tiene todo lo que uno podría desear». Para competidores como Cayard, la Maxi Yacht Rolex Cup sigue siendo un evento cumbre. Despierta un deseo de triunfar que refuerza la idea de que los logros en la náutica, en particular, se miden mejor por la búsqueda constante de excelencia técnica, capacidad estratégica y un anhelo de perfección. Aunque las personas y las tripulaciones no se definen por un único momento de éxito, ganar aquí es sinónimo de un rendimiento excepcional y otorga a los vencedores un lugar entre los nombres más ilustres de este deporte y, merecidamente, un reloj Rolex grabado en reconocimiento a su logro.