S ir Francis Chichester, primer hombre que dio la vuelta al mundo navegando, de oeste a este y siguiendo la ruta de los clíperes el más rápido de los itinerarios practicables, siempre ha estado asociado a la historia de la vela. Su hazaña pionera, que le llevó a surcar los mares del mundo entre 1966 y 1967, se logró con un Oyster Perpetual en la muñeca. Su reloj Rolex, mojado, lacerado y sacudido como él, resistió con valentía a la furia de los océanos. Tras 226 días en el mar y alrededor de 47.600 km recorridos (con una sola escala en Australia), Sir Francis Chichester fue recibido como un héroe en tierra firme. Su periplo a bordo de su ketch de 16 metros, el Gipsy Moth IV, le valió ser nombrado caballero por la reina Isabel II del Reino Unido.
Sir Francis Chichester, audaz navegante que dio la vuelta al mundo en solitario con su Oyster Perpetual en la muñeca.
Un reloj a toda prueba
Sir Francis Chichester determinaba su posición y escogía su ruta en función de la posición del sol y las estrellas. Su Rolex le prestó una gran ayuda: «Durante mi viaje alrededor del mundo a bordo del Gipsy Moth IV, mi reloj Rolex sufrió en diversas ocasiones golpes violentos sin resultar dañado», escribió en una carta fechada en 1968. «No puedo imaginarme un reloj más robusto. Cuando lo utilizaba para establecer mi posición con el sextante sobre la cubierta de proa, a menudo sufría las sacudidas y mojaduras de las olas que rompían sobre la cubierta, cosa que nunca pareció afectarle».
Sir Francis Chichester llevó a cabo su hazaña pionera surcando los mares del mundo entre 1966 y 1967.
Este hombre discreto y sin pretensiones, que antes de su partida era empresario y aviador, decidió echarse a la mar en los años 1950 y, en 1960, ganó con 65 años su primera regata transatlántica en solitario, 40 días de navegación entre Plymouth (Reino Unido) y Nueva York y con regatistas dos veces más jóvenes que él como contrincantes. Al hacerlo desafió a todos los especialistas que mantenían que su velero de dos mástiles estaba diseñado para una tripulación de ocho personas. El 17 de septiembre de 1966, cuando su aventura no hacía más que comenzar, celebró tranquilamente su cumpleaños en pleno Atlántico, vestido de esmoquin y bebiendo champagne. Meses más tarde, se congregaron unas 250.000 personas alborozadas en los muelles de Plymouth para recibir a su héroe en su regreso a su país de origen.
El Oyster y el mar
El mar es el medio natural de Rolex. Con la invención de un reloj de pulsera hermético, preciso y fiable, la marca sedujo a los pioneros de las regatas y a los primeros circunnavegantes, para quienes el Oyster Perpetual se convirtió en un instrumento imprescindible. Rolex mantiene por lo tanto, desde el principio, vínculos muy estrechos con el universo marino. Para desarrollar su reloj de pulsera, Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, se inspiró en los cronómetros de marina, famosos por su precisión. Y como el polvo y la humedad constituían una gran traba para dicha precisión, la hermeticidad era lo que más le preocupaba. Así nació el primer reloj de pulsera hermético del mundo: el Oyster.
Sir Francis Chichester, este navegante gran admirador del Oyster, representa a la perfección el espíritu audaz propio de los amantes del mar abierto. Dejó su marca en la historia de la vela, pues la vuelta al mundo que llevó a cabo en solitario en 1966-1967 suscitó no pocas vocaciones de patrón de embarcación.